Casal cívic La Pau · Pere Vergés, 1, 08020 Barcelona

Tel. 93 314 20 62 / 655 16 96 54

Más allá del diagnóstico: el papel del trabajo social en las EII

Vivir con una EII va mucho más allá de convivir con una enfermedad crónica. Las personas que reciben este diagnóstico deben afrontar, a menudo de forma imprevisible, síntomas que pueden interferir en diferentes ámbitos de su vida cotidiana y condicionar sus relaciones, estudios, trayectoria laboral, vida familiar, participación social y bienestar emocional.

Esta realidad hace evidente que el abordaje de las EII no puede limitarse únicamente a la atención médica, sino que requiere una mirada integral que tenga en cuenta a la persona, su entorno y las circunstancias sociales en las que vive. Porque, cuando hablamos de salud, no sólo hablamos de una cuestión biológica o física, sino también de una cuestión social, emocional y espiritual.

En este contexto, el trabajo social se posiciona como una profesión con las herramientas, recursos y conocimientos necesarios para el acompañamiento de las personas con EII, sus familias y sus entornos comunitarios.

Los trabajadores sociales especializados en salud estamos preparados para analizar, comprender y acompañar las necesidades psicosociales que se derivan de los procesos de salud. Estas necesidades pueden estar relacionadas con la reorganización familiar frente a un diagnóstico, las dificultades de adaptación al entorno laboral o el impacto emocional y social de la enfermedad. También trabajamos en la configuración de estrategias y la coordinación de recursos para reducir las afectaciones en la vida cotidiana y favorecer el bienestar de las personas, entre otros aspectos.

Además, los profesionales del trabajo social ampliamos la mirada a la hora de trabajar en procesos de salud relacionados con las enfermedades crónicas, teniendo en cuenta no sólo los factores individuales y familiares, sino también los comunitarios y estructurales.

Es por ello que el proceso terapéutico social no sólo se centra en las habilidades, carencias y recursos personales, sino que presta especial atención a los factores sistémicos y estructurales, que también condicionan la forma en que se convive con una enfermedad crónica como las EII.

En este sentido, la perspectiva interseccional es un elemento clave que nos permite realizar este análisis teniendo en cuenta todo un espectro de factores que influyen en el impacto biopsicosocial de una enfermedad. Entre estos factores se encuentran la clase social, el origen y la situación administrativa, la orientación sexual y la expresión de género, la edad, las comorbilidades, el lugar de residencia, el acceso a recursos y las redes de apoyo, entre otros.

Por otra parte, el trabajo social es una profesión que combina la intervención directa con la incidencia política. Tanto desde la perspectiva estructural en la que se basa el acompañamiento social como desde la participación en el diseño, la ejecución y la evaluación de políticas públicas e iniciativas del tercer sector y autogestionadas, los trabajadores sociales actuamos como agentes sociales. Nuestro objetivo es garantizar el ejercicio de los derechos y luchar por la conquista de nuevos derechos en aquellos casos en los que una necesidad social no está cubierta.

Todo esto se plasma en tareas concretas que los y las trabajadoras sociales hacemos día a día en el acompañamiento de los procesos de salud y, específicamente, de las personas que conviven con una EII.

Ya sea mediante un asesoramiento puntual, una primera entrevista o un proceso terapéutico social de larga duración, los trabajadores sociales ponemos a disposición nuestros conocimientos y recursos para contribuir al bienestar de las personas que acompañamos. Lo hacemos construyendo juntas un plan de trabajo para conseguirlo.

Desde el trabajo social analizamos y establecemos un diagnóstico social a partir de la escucha activa y el análisis social de las narrativas. También implementamos técnicas terapéuticas para favorecer procesos de empoderamiento y fortalecimiento de las habilidades y los recursos personales y familiares.

Además, coordinamos acciones con otros servicios públicos, privados y del tercer sector para dar respuesta a necesidades socioeconómicas, psicológicas, emocionales y de cuidado, entre otros. También acompañamos en los procesos de tramitación de prestaciones y solicitudes de ayudas.

En definitiva, acompañar a una persona con EII no es sólo ayudarla a afrontar una enfermedad, sino también contribuir a mejorar su calidad de vida, favorecer su autonomía y garantizar el ejercicio de sus derechos.

Rocío Sueiro
Trabajadora social de ACCU Cataluña