Glòria Espunyes, socia de ACCU Catalunya, convive con colitis ulcerosa desde el 2012. Después de años marcados por brotes, ingresos hospitalarios y un proceso complejo de adaptación, ha encontrado en el running una herramienta clave para su bienestar. Ahora se propone un nuevo reto: completar las World Marathon Mayors, empezando este fin de semana por la prueba de Londres y, al mismo tiempo, dar visibilidad a las enfermedades inflamatorias intestinales llevando a todo el mundo el nombre de nuestra entidad. Hablamos con ella sobre el diagnóstico, la maternidad, el deporte y la fuerza mental.
Cuando te diagnosticaron colitis ulcerosa, ¿cómo viviste ese momento?
Fue un momento muy duro, sobre todo a nivel mental, aunque también físico. Físicamente diría que me recuperé más rápido que mentalmente. De repente te dicen que tienes una enfermedad de por vida, que además se comporta diferente en cada persona. Asimilar esto es muy complicado. Yo era una persona muy previsora, a la que le gustaba tenerlo todo controlado, y de repente se me rompió completamente esta manera de entender la vida.
¿Cómo descubriste que tenías la enfermedad?
Estaba viviendo en Estados Unidos y empecé a encontrarme muy mal. Fueron dos semanas muy duras sin saber lo que me pasaba, hasta que decidí volver. Llegué al aeropuerto y fui directa a urgencias. Me quedé ingresada más de un mes y, después de muchas pruebas, me dijeron que tenía colitis ulcerosa. Nunca habíamos oído hablar de ello, ni yo ni mi familia. Empezó todo un proceso para entender qué era y cómo podía afectarme. Pasé una etapa con mucho miedo, sobre todo de volver a vivir un brote tan fuerte.
¿Cómo cambió tu vida a partir de ese momento?
Al principio vivía con la sensación constante de que podía volver a ocurrir en cualquier momento. Este miedo me condicionaba mucho. Sin embargo, con el tiempo he ido entendiendo que cada brote es diferente. He tenido ocho desde el diagnóstico, y no todos han sido igual de graves. Esto me ha ayudado a aprender a adaptarme y vivir más el presente, sin pensar que todo será siempre como el primer brote, que fue muy duro.
¿Cuándo entra el running en tu vida?
Llega a raíz de la pandemia. Lo había intentado antes, pero no me gustaba. Durante ese período algo hizo clic. Cuando empecé a correr, me di cuenta de que a nivel mental me iba muy bien.
¿Qué te proporciona el correr?
Para mí es una herramienta para manejar el estrés. Tengo la sensación de que mi cabeza no para nunca, como una lavadora en constante funcionamiento. Cuando salgo a correr, logro pararla. Los problemas, que antes parecen muy grandes, cuando vuelvo a casa son menores. Y esto es lo que me ha enganchado tanto al running.
¿De dónde sale el reto de completar las World Marathon Mayors? Agrupa las siete más importantes maratones anuales del mundo: Boston, Londres, Berlín, Chicago, Nueva York, Tokio y Sídney
Todo comienza en un viaje a Nueva York con mi madre, coincidiendo con el maratón. Vi una ciudad completamente volcada con los corredores y pensé: “Me encantaría vivir esto”. En ese momento ni siquiera me gustaba correr, pero esa idea se quedó dentro de mí. Luego, cuando empecé a correr y preparé el Maratón de Valencia, viví un proceso muy positivo. Allí entendí que quería ir más allá. Descubrí que Nueva York forma parte de las World Marathon Mayors y empecé a soñar al completarlas. Y ahora, ese sueño es ya una realidad.
¿Cómo estás preparando ese reto?
Entreno cuatro días a la semana corriendo y hago dos días de fuerza en el gimnasio para prevenir lesiones. También doy mucha importancia al descanso. A nivel mental, trabajo mucho la visualización: me imagino el día de la carrera, la llegada, ver a mi familia esperándome. Esto me ayuda a mantener la motivación, porque es un proceso exigente.
También reivindicas que se puede combinar deporte y maternidad. ¿Cómo lo vives?
La maternidad te transforma por completo. Al principio me volqué totalmente en mi hija y me olvidé de mí. No fue hasta que volví a trabajar que entendí que también necesitaba cuidarme. Volver a correr me ayudó mucho, a pesar del sentimiento de culpa inicial. Con el tiempo he aprendido que dedicarme a estos momentos no sólo no es malo, sino que me hace ser mejor madre. Correr me da energía y me permite estar mejor con mi familia.
Tienes casi 20.000 seguidores en Instagram. ¿Qué regreso estás recibiendo en las redes sociales?
Se ha creado una comunidad muy bonita. Hay gente deportista con enfermedades inflamatorias intestinales con las que compartimos experiencias, consejos y dudas. Y también muchas madres que quizás no corren, pero que viven la enfermedad y con las que hablamos de temas como el embarazo o el día a día. A mí me llena mucho. Cuando me diagnosticaron, hablar con gente que estaba bien me ayudó mucho y ahora poder ser yo esta referencia es muy especial.
¿Qué mensaje le darías a alguien que acaba de ser diagnosticado?
Ante todo, que se permita pasar un proceso de duelo. Es normal estar mal. Pero después es muy importante hablar con otras personas, escuchar historias y ver que existen muchas realidades. Puedes tener una vida normal, adaptada, pero llena. Y también es necesario trabajar mucho la parte mental. En mi caso, la enfermedad y la maternidad me han hecho muy fuerte. Al igual que en un maratón, que es mucho más mental que físico, en la vida con una enfermedad también lo es. Intentar quedarse con lo positivo puede marcar la diferencia.